
Los medicamentos cumplen un papel fundamental en la prevención, el tratamiento y el control de múltiples condiciones de salud. Sin embargo, su beneficio depende no solo de contar con el medicamento indicado, sino también de utilizarlo de manera adecuada.
La dosis, la frecuencia, la duración del tratamiento, las condiciones de almacenamiento y las características particulares de cada paciente son aspectos que deben tenerse en cuenta para favorecer un uso seguro y responsable de los medicamentos.
A pesar de ello, existen prácticas cotidianas que pueden parecer inofensivas y que, en determinadas circunstancias, pueden representar riesgos. Recomendarle a otra persona un medicamento que nos funcionó, suspender un tratamiento porque los síntomas mejoraron o almacenar un producto sin revisar sus condiciones de conservación son algunos ejemplos.
Por eso, hablar de seguridad de los medicamentos también significa hablar de información, responsabilidad y acompañamiento profesional.
¿Qué significa utilizar un medicamento de manera segura?
El uso seguro de medicamentos implica que estos sean utilizados de acuerdo con las indicaciones establecidas para cada paciente y producto, teniendo en cuenta aspectos como la dosis, la vía de administración, la frecuencia, la duración del tratamiento y las condiciones de conservación.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han promovido el concepto de uso racional de los medicamentos, que busca que los pacientes reciban medicamentos apropiados para sus necesidades clínicas, en las dosis correspondientes y durante el tiempo adecuado.
Esto significa que utilizar correctamente un medicamento no consiste simplemente en “tomárselo”.
También implica saber por qué se utiliza, cómo debe utilizarse, durante cuánto tiempo y bajo qué condiciones debe conservarse.
En este contexto, hay tres comportamientos que vale la pena identificar y evitar.
1. Evita recomendar o compartir medicamentos sin orientación profesional
“Este me funcionó, tómese uno.”
Es una frase que puede surgir fácilmente cuando alguien cercano presenta síntomas similares a los que nosotros hemos tenido anteriormente.
Sin embargo, que un medicamento haya sido adecuado para una persona no significa que lo sea para otra.
Dos personas pueden presentar síntomas parecidos y tener causas completamente diferentes. Además, factores como la edad, los antecedentes médicos, las alergias, otras enfermedades, el embarazo, los medicamentos que ya utiliza una persona y otras características individuales pueden influir en la elección de un tratamiento.
Por esta razón, no se recomienda compartir medicamentos ni indicar tratamientos a otras personas por iniciativa propia.
Automedicarse no es lo mismo que cuidarse
La automedicación puede ocurrir cuando una persona decide utilizar un medicamento sin una valoración o indicación profesional adecuada para su situación.
Puede presentarse de diferentes maneras:
- Utilizar medicamentos recomendados por familiares o amigos.
- Repetir una fórmula médica antigua.
- Tomar un medicamento que quedó de un tratamiento anterior.
- Modificar una dosis por cuenta propia.
- Utilizar medicamentos porque otra persona asegura que “son buenos para eso”.
- Utilizar antibióticos sin la indicación correspondiente.
El problema no está únicamente en el medicamento, sino en utilizarlo sin determinar si realmente corresponde a la situación particular del paciente.
Además, algunos medicamentos pueden producir efectos adversos, interactuar con otros productos o estar contraindicados en determinadas condiciones.
Por eso, ante una duda sobre un medicamento, lo adecuado es consultar a un profesional de salud.
No mediques a otras personas y evita automedicarte.
2. No suspendas un tratamiento porque los síntomas desaparecieron
Sentirse mejor es, naturalmente, una buena noticia.
Pero hay una diferencia importante entre sentirse mejor y haber terminado un tratamiento.
En algunos casos, la mejoría de los síntomas puede producir la sensación de que el medicamento ya no es necesario. Esto puede llevar a que una persona disminuya la dosis, cambie los horarios o suspenda completamente el tratamiento sin consultar.
La adherencia al tratamiento es un componente importante del cuidado de la salud. La OMS ha señalado que la falta de adherencia a los tratamientos puede afectar especialmente el manejo de enfermedades crónicas y constituye un desafío relevante para los sistemas de salud.
¿Por qué no debes suspender un medicamento por tu cuenta?
Porque la duración de un tratamiento depende del medicamento, la condición que se está tratando y las características particulares de cada paciente.
En algunos tratamientos, la suspensión anticipada puede afectar el resultado esperado. En otros, la interrupción abrupta puede generar consecuencias que requieren valoración profesional.
Por eso, si un medicamento fue formulado durante determinado período, no debes modificar su duración por decisión propia.
Esto aplica incluso cuando:
- Ya desaparecieron los síntomas.
- Te sientes completamente recuperado.
- El medicamento te produce alguna molestia.
- Crees que ya no lo necesitas.
- Has escuchado que otra persona dejó de tomarlo antes.
¿Qué hacer si quieres suspender un medicamento?
Consulta con el profesional de salud que indicó el tratamiento.
Si presentas efectos adversos, dificultades para cumplir los horarios, dudas sobre la duración o cualquier otra preocupación, comunícalo.
La solución puede ser ajustar el tratamiento, cambiar una estrategia terapéutica o simplemente recibir orientación sobre cómo continuar.
Lo importante es no tomar esa decisión de manera independiente.
3. No está bien almacenar los medicamentos sin tener en cuenta sus condiciones de conservación
Otro aspecto fundamental del uso seguro de medicamentos es su almacenamiento.
A veces se piensa que guardar un medicamento consiste simplemente en dejarlo en un lugar donde podamos encontrarlo fácilmente.
Sin embargo, los medicamentos pueden requerir condiciones específicas de conservación.
Temperatura, humedad, luz y otras condiciones ambientales pueden ser relevantes para determinados productos. Por esta razón, las instrucciones de almacenamiento indicadas por el fabricante deben revisarse y respetarse.
En Colombia, la normativa relacionada con el servicio farmacéutico contempla condiciones específicas para el almacenamiento de medicamentos y establece la importancia de mantener parámetros adecuados de temperatura y humedad de acuerdo con las recomendaciones correspondientes. (Ministerio de la Protección Social, 2007).
¿Dónde se deben guardar los medicamentos?
No existe un único lugar que sea adecuado para todos los medicamentos.
La respuesta depende de cada producto.
Por eso, antes de almacenarlo:
- Revisa las instrucciones del empaque y la información del medicamento.
- Verifica la temperatura de conservación indicada.
- Protege el producto de condiciones ambientales que puedan afectarlo.
- Evita lugares con humedad o calor excesivo cuando las condiciones del producto así lo indiquen.
- Conserva el medicamento en su empaque original cuando corresponda.
- Mantén los medicamentos fuera del alcance de los niños.
- Revisa periódicamente la fecha de vencimiento.
¿Todos los medicamentos deben guardarse en la nevera?
No.
Este es un error frecuente.
Algunos medicamentos necesitan refrigeración, mientras que otros deben conservarse a temperatura ambiente. Incluso existen productos en los que una temperatura inadecuada puede afectar sus características.
Por eso, no debes refrigerar un medicamento simplemente porque piensas que “así se conserva mejor”.
Las condiciones de almacenamiento deben corresponder a las indicadas para ese producto.
La importancia de leer las indicaciones del medicamento
En ocasiones, la información incluida en el empaque o en el inserto puede parecer extensa, pero contiene datos relevantes para el uso adecuado del producto.
Dependiendo del medicamento, allí pueden encontrarse indicaciones relacionadas con:
- Dosis.
- Frecuencia de administración.
- Vía de administración.
- Precauciones.
- Contraindicaciones.
- Posibles interacciones.
- Condiciones de almacenamiento.
- Fecha de vencimiento.
- Advertencias especiales.
Leer esta información permite comprender mejor cómo utilizar el medicamento y reconocer cuándo es necesario solicitar orientación profesional.
Sin embargo, la información escrita en el empaque no reemplaza la valoración de un profesional de salud cuando existen dudas sobre el tratamiento.
Tres decisiones sencillas pueden hacer la diferencia
El uso seguro de medicamentos no depende exclusivamente de los profesionales o de los establecimientos farmacéuticos. También requiere la participación responsable de los pacientes y sus familias.
Por eso, ante un medicamento, vale la pena hacerse tres preguntas:
¿Me corresponde este medicamento?
Si no fue indicado para ti, evita utilizarlo por recomendación de otra persona.
¿Estoy siguiendo correctamente el tratamiento?
Respeta las indicaciones recibidas y consulta antes de realizar cambios.
¿Lo estoy almacenando correctamente?
Revisa las condiciones específicas de conservación del producto.
Son preguntas sencillas, pero pueden ayudar a evitar errores frecuentes relacionados con el uso de medicamentos.
¿Qué hacer cuando tienes dudas sobre un medicamento?
No todas las dudas tienen una respuesta universal.
Si no sabes cómo tomar un medicamento, cuánto tiempo utilizarlo, si puedes combinarlo con otro producto, cómo almacenarlo o qué hacer ante una reacción inesperada, consulta a un profesional de salud.
El químico farmacéutico también puede desempeñar un papel importante en la orientación relacionada con el uso adecuado de los medicamentos y en la identificación de situaciones que requieren una consulta médica.
Preguntar antes de actuar es, en muchos casos, una de las mejores herramientas de prevención.
El uso responsable de medicamentos también es autocuidado
Cuando hablamos de autocuidado, muchas veces pensamos en alimentación, actividad física, descanso o controles médicos.
Pero el autocuidado también incluye la manera en que utilizamos los medicamentos.
Tomar únicamente lo que corresponde, respetar las indicaciones, evitar compartir medicamentos y conservarlos correctamente son acciones sencillas que forman parte de una relación responsable con nuestra salud.
Cuidarnos no significa tomar decisiones por nuestra cuenta.
Significa informarnos, reconocer nuestros límites y buscar orientación cuando sea necesario.
Educación en salud: una herramienta para tomar mejores decisiones
La educación en salud permite que los pacientes comprendan mejor los procesos relacionados con su atención y participen de manera más informada en las decisiones sobre su bienestar.
En el caso de los medicamentos, esto es especialmente importante.
Comprender conceptos básicos como dosis, frecuencia, duración del tratamiento, almacenamiento y posibles precauciones puede ayudar a identificar prácticas incorrectas y favorecer un uso más responsable.
Por eso, desde los establecimientos y servicios relacionados con medicamentos también existe una responsabilidad de orientar, informar y contribuir a que el paciente tenga herramientas para utilizar sus tratamientos adecuadamente.
En BS Health Group, el cuidado también está en la orientación
En BS Health Group entendemos que el acceso a un medicamento es solo una parte del proceso.
Detrás de cada tratamiento existen personas que necesitan recibir información clara, orientación adecuada y atención responsable.
Como farmacia especializada y aliado en el acceso a medicamentos, trabajamos con productos y tratamientos que pueden requerir condiciones particulares de manejo, conservación y dispensación.
Por eso, promovemos una cultura de uso seguro y responsable de los medicamentos, en la que preguntar, informarse y seguir las indicaciones profesionales sean parte natural del cuidado.
Nuestro compromiso con los pacientes comienza mucho antes de la entrega de un medicamento y continúa en la manera en que contribuimos a facilitar su acceso y promover su uso adecuado.
Con los medicamentos, no improvises
Un medicamento no debe recomendarse simplemente porque “le funcionó a alguien”.
Un tratamiento no debe suspenderse únicamente porque los síntomas desaparecieron.
Y un medicamento no debe almacenarse en cualquier lugar sin revisar primero sus condiciones de conservación.
Son acciones cotidianas que pueden parecer pequeñas, pero que hacen parte de algo mucho más importante: el uso seguro de los medicamentos.
Por eso, antes de tomar una decisión, detente, infórmate y consulta.
Con los medicamentos no improvises. Infórmate, sigue las indicaciones y consulta a profesionales de salud.
Y recuerda:
Porque en BS Health, escuchamos tu corazón.
Referencias
Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA). (s. f.). Medicamentos y productos biológicos: preguntas frecuentes. INVIMA.
Ministerio de la Protección Social. (2007). Resolución 1403 de 2007: Por la cual se determina el Modelo de Gestión del Servicio Farmacéutico, se adopta el Manual de Condiciones Esenciales y Procedimientos y se dictan otras disposiciones. República de Colombia.
Organización Panamericana de la Salud. (s. f.). Uso racional de medicamentos y otras tecnologías sanitarias. Organización Panamericana de la Salud.
Organización Mundial de la Salud. (2003). Adherence to long-term therapies: Evidence for action. World Health Organization.
Disclaimer
Este artículo fue elaborado con apoyo de herramientas de inteligencia artificial (IA) como recurso de asistencia para su redacción y organización. Su contenido fue revisado y adaptado por el equipo de comunicaciones de BS Health Group antes de su publicación.